Delicias de Otoño. El caqui.

 
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¡Muy buenas! Para empezar esta nueva sección sobre alimentación saludable en mi blog, hoy voy a hablaros del caqui, esa fruta tan llamativa que alegra un montón las fruterías en la temporada de otoño.

Estoy muy contenta porque por fin me he  decidido a llevar a cabo esta sección en mi blog. Como puede que ya sepas, además de este proyecto de Alimentación Consciente y Salud Integrativa, estoy poniendo en marcha una línea de comida vegetariana, ecológica y de cercanía en La Cuina d’Anita, la tienda de comidas para llevar que tengo junto a mi madre, y la verdad es que aunque disfruto muchísimo con esto, es cierto que me está ocupando mucho tiempo.

Bueno, vamos a ello, hablemos un poco del caqui porque a veces me parece que hay un poco de confusión en torno a él. Por lo que yo he podido comprobar esta fruta tiene tanto adeptos como detractores, y es que hay personas que lo aman por su color, dulzor y textura, pero hay otras que le tienen un poco de manía, y yo creo que es porque alguna vez han debido de pasar algún mal trago a la hora de ir al baño tras un festín con esta deliciosa fruta.

El caqui es un fruto que cuando está maduro tiene carácter ligeramente laxante y por ello es muy recomendable para aquellas personas que padezcan estreñimiento o dificultades a la hora de evacuar. Sin embargo, cuando no está lo suficientemente maduro puede producir justo el efecto contrario, sobre todo si se consume en exceso, ya que su alto contenido en taninos lo va a convertir en una fruta bastante astringente, recomendada para combatir la diarrea o lainflamación intestinal.

Para asegurarnos que la fruta está en su punto de maduración óptimo, además de comprobar que tenga un color bien rojo, basta con hundir ligeramente la yema del dedo y asegurarnos que la pulpa esté blandita.

Como no siempre lo compramos en estas condiciones, lo recomendable es ponerlo en una bolsa con otras frutas climatéricas, es decir, frutas que siguen madurando una vez han sido recolectadas, como por ejemplo las manzanas, los plátanos, los aguacates o las peras, ya que a medida que van madurando sueltan etileno y esto ayudará a que el caqui madure más rápido.

¿Es lo mismo el caqui que el pérsimon?

En realidad si, los dos son exactamente la misma fruta, lo que ocurre es que el pérsimon es una variedad del caqui conocida como “rojo brillante”, que además está patentada como marca comercial registrada de la denominación de origen Kaki Rivera del Xúquer.

Aun así, tratándose de la misma fruta, hay algunas características que los diferencian tanto que parece que se trate de especies completamente diferentes. Por un lado está el caqui conocido como Kaki Classic que parece un tomate, de color muy rojo, con la piel fina y la pulpa tan blanda que hay que comerlo con cuchara, y por otro lado está el pérsimon o caqui duro, éste en cambio es tan turgente que puede comerse a pedazos partido con un cuchillo o incluso a bocados como una manzana.

Como os contaba, cuando el caqui no está del todo maduro va a contener gran cantidad detaninos solubles, los cuales proporcionan mucha astringencia, que para que te hagas una idea, se trata de ese sabor áspero y seco que nos da también el membrillo, la cáscara de la castaña o las pepitas de uva. Esta sensación de sequedad se debe a que los taninos forman complejos con las proteínas de la saliva, haciendo que ésta pierda sus propiedades lubricantes y nos de esa sensación tan desagradable en la boca cuando está muy verde.

Composición nutricional:

En cuanto a la composición nutricional del caqui tenemos que destacar su altísimo contenido en agua, un 80% aproximadamente, y que además no contiene prácticamente nada de grasa, tan solo un 0.19%. De hidratos de carbono tiene un 18.59%, de los cuales un 12.53% son en forma de azúcares simples. De proteína, en cambio, contiene poquita cantidad, tan solo un 0.58%.

Como tienen un sabor tan dulce, mucha gente piensa que es una fruta muy calórica y que engorda mucho, pero en realidad su aporte energético no varía tanto con respecto a otras frutas más comunes ya que aportan 70 kcal cada 100g, frente a las 57 Kcal de las peras, las 52 kcal de las manzanas o las 89 kcal de los plátanos.

En cuanto a su índice glucémico, que viene a ser la rapidez con la que estos azúcares van a elevar la glucosa en la sangre tras su ingesta, se podría decir que el caqui tiene un índicemoderado, por lo que en principio no tiene por que preocupar demasiado incluso a las personas que padezcan diabetes, siempre que ésta esté bien controlada.De todas formas, a mi esto de las calorías y el índice glucémico me parece que hay que cogerlo con pinzas y nos debe servir más bien como un dato orientativo ya que no todas las personas absorben, digieren y metabolizan los alimentos a la misma velocidad y de la misma forma, además, existe una gran variabilidad de datos según la fuente de consulta que se haya utilizado.

Por mi parte, si recomendase controlar su ingesta, sería más bien por los posibles efectos gastrointestinales que se pueden dar si te pasas de la raya, más que porque te vaya a engordar mucho.

En cuanto a su valor nutricional, hay que destacar:

Su contenido en Vitamina A y carotenoides (provitamina A): Esta vitamina es fundamental para el buen funcionamiento de la vista y para formar varias sustancias muy importantes para la piel, las mucosas, los huesos y el sistema reproductivo. Como ya nos pude hacer una idea su color rojo, el caqui contiene una cantidad importante de esta vitamina; 300 microgramos por cada 100g, que corresponde casi a una tercera parte de los 800 que se recomiendan diariamente. Además, tenemos que tener en cuenta su alto contenido en carotenoides (algo más de 1400 microgramos), que son muy antioxidantes y que también pueden llegar a ser transformados en vitamina A por el cuerpo.

Su contenido en potasio: Esta fruta destaca por tener un alto contenido en potasio (161mg por cada 100g) y un bajo contenido en sodio (1mg por cada 100g) esto, teniendo en cuenta su alto contenido en agua, la hace una fruta con propiedades notablemente diuréticas. Además, como este mineral es fundamental para transmitir y generar el impulso nervioso y para la correcta actividad muscular, el caqui va a venir genial para evitar calambres.

Su contenido en fibra: Como te he comentado antes, el caqui puede ser ideal para regular el tránsito intestinal y, además, gracias a su alto contenido en fibra soluble tiene un gran  efectoprebiótico, por lo que contribuye a mejorar la microbiota intestinal y ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre.

Su contenido en vitamina C: El caqui también tiene un contenido modesto de vitamina C, concretamente 7.5mg por cada 100g. Esta cantidad no es comparable con los 59mg de la naranja o los 92.7mg del kiwi, pero aun así no podemos pasarlo por alto, ya va a suponer una buena fuente de esta vitamina.

Efecto terapéutico

Bueno, bueno.. Si tenemos que darle la medalla de oro al caqui por su efecto beneficioso en el organismo, se la daríamos por…. prr … redoble de tambores… ¡¡Antioxidante ejemplar!!

Si señor, el caqui es de las frutas que más poder antioxidante tiene, y es que todos los componentes antioxidantes que contiene como la vitamina A, vitamina C, betacarotenos, taninos o proantocianidinas, lo hacen un magnífico luchador contra los radicales libres, que como sabrás, son responsables del envejecimiento celular y todo lo que ello conlleva.

Lo cierto es que a pesar de lo que he comentado antes con respecto a la importancia de comerlos en su punto de maduración óptimo, parece ser que hay estudios que demuestran que si lo consumiésemos verde, al tener más cantidad de taninos, nos estaríamos beneficiando de su efecto inhibidor de gran variedad de virus, pero… ¡a ver quien es capaz de comerse un caqui verde! Yo no podría, desde luego …

¿Es entonces una fruta recomendable para todo el mundo?

Podríamos decir que prácticamente si, de hecho, parece ser que la evidencia científica ha demostrado que el caqui pude ser muy recomendable para personas que padezcan cáncer, diabetes, colesterol, hipertensión, arterioesclerosis, dermatitis alérgicas y enfermedades inflamatorias.  Sin embargo, como ya he comentado antes, debido a su alto contenido en azúcares simples deberían controlar su consumo aquellas personas que tengan una diabetes muy descontrolada y lo mismo  pasaría con las personas que padezcan insuficiencia renal y estén llevando una dieta controlada en potasio.

Recetas con caqui

Bueno, a la hora de consumir esta fruta mi costumbre es comerla directamente sin pelar  (así aprovechamos todos los nutrientes que tiene en la piel) y a pedacitos como una manzana o una pera, ya que generalmente suelo consumir el caqui duro. Esta es, en realidad, la forma más natural y saludable en la que te puedes comer cualquier fruta.

Eso si, yo siempre apuesto por la producción local y ecológica. Si, ya se que muchas personas pensáis que esto es complicado, que sale demasiado caro, o que es un poco incómodo, pero yo he comprobado que si te lo propones no tiene por que ser así.

Desde que llegué a Alicante he encontrado varios asociaciones y cooperativas de consumidores y productores como Mercatrémol en Alicante y Biotrémol en san Vicente, y la verdad es que lo ponen muy fácil y sale muy bien de precio.

Nosotras, desde La Cuina d’Anita también nos hemos propuesto ponerlo fácil en este sentido, y por eso cada martes somos punto de recogida de cestas ecológicas que nos trae la asociaciónEcollavor Alacant para aquellas personas que así lo soliciten.

Pero bueno, como te decía, aunque no soy de preparaciones muy elaboradas con esta fruta, y te recomiendo no cocinarla si quieres aprovechar todos sus beneficios, aquí te dejo unarecetita crudivegana que he preparado hoy, por si eres cocinillas y te apetece innovar un poco.

Pudding de caqui con harina de algarroba, cacao y col kale

Listo en 5 minutos

Sin cocción

Ingredientes para dos raciones:

  • 2 caquis grandes bien maduros (variedad classic o duro)

  • Media hoja grande de col Kale (solo las partes blandas)

  • 1 c. sopera de harina de algarroba

  • 2 c. sopera de cacao en polvo

  • ½ cucharada de postre de canela

Preparación

Poner todos los ingredientes en un recipiente y batir muy bien hasta conseguir una textura suave y sin grumos. Te recomiendo utilizar un robot de cocina  (la primera vez que lo hice utilicé la batidora y me quedó demasiado basto para mi gusto).

Servir en vasitos directamente o esperar a que repose un poco y desmoldar para servir como si fuera un flan.

¡Qué lo disfrutes!

*Tabla de composición de alimentos consultada;  USDA Food Composition Databases

 
Gema Ramos Pinedo