Mindfulness aplicado a la alimentación: Descubriendo el Mindful Eating

 
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Como te había prometido, voy a escribir este post para darte a conocer un concepto que está revolucionando el mundo de la nutrición y las dietas y que a mi personalmente me ha cambiado la vida. Voy a contarte qué es y cómo puede ayudarte el Mindful Eating, o lo que es lo mismo, el Mindfulness aplicado a la alimentación.

En los últimos tiempos, parece que la filosofía del pararse y respirar, tomar conciencia y tratar de vivir en el aquí y en le ahora ha tomado mucha fuerza, y cada vez es más frecuente encontrar centros y profesionales que aplican metodologías basadas en Mindfulness para tratar problemas de ansiedad, estrés y asuntos similares. 

Mindfulness en una palabra de origen inglés que viene a significar algo así como atención plena o conciencia plena, aunque es un poco difícil de traducir literalmente al castellano

Según la Asociación Española de Mindfulness, esta palabra aquí en occidente vendría a designar el conjunto de prácticas o ejercicios mentales que tienen en común el fijar la atención en el momento presente, sin juzgar y con una actitud bondadosa o amorosa hacia el objeto que se contempla. 

Mindfulness implica, por tanto, estar presentes y ser conscientes de todo lo que ocurre pero sin criticar ni juzgar nada

Bien, ahora quisiera explicarte lo mejor posible en que consiste esto del Mindful Eating o alimentación consciente, pero primero deja que te ponga un ejemplo para ver si esta situación te resulta algo familiar… 

Llegas de trabajar por la noche, ha sido una larga jornada y no has parado literalmente todavía, te das una ducha y solo quieres preparar algo rápido para cenar. Buscas por la nevera esperando encontrar algo sano pero acabas calentándote en el microondas lo primero que pillas. Ahora te sientas frente al televisor, tienes mucha hambre, así que ahí estás tu, masticando sin quitar los ojos a la pantalla, llevando las manos de forma instintiva y sin pausa del plato a tu boca, hasta que cuando te quieres dar cuenta has terminado de cenar sin haberte enterado…

Estoy segura que para la mayoría de las personas hoy en día esta situación es mucho más común de lo que les gustaría, puede que cambiando unos detalles por otros, quizás tu sueles comer con tu familia o con tus hijos, pero razón de más para comer de forma inconsciente ya que tienes que estar pendiente de muchas otras cosas ajenas lo que está pasando “aquí y ahora”.

Esto es una realidad, el ritmo de vida que llevamos nos hace vivir cada vez de forma más automática. Tenemos tantas cosas que hacer que al final algo tan importante, necesario y que nos puede hacer tanto bien como es nuestra alimentación pasa a un segundo plano. 

A mi me da mucha pena ver como estamos automatizando cada vez más el hábito de alimentarnos y de escoger nuestros alimentos, por eso me fascina tanto la alimentación consciente

Para que te hagas una idea, Mindful Eating lo que pretende es que aprendas a escuchar a tu cuerpo y a tu mente prestando total atención a lo que comes y bebes; colores, sabores, texturas, temperaturas e incluso sonidos, y también a lo que pasa por tu mente mientras lo estás haciendo; los pensamientos que vienen y van, los juicios y prejuicios, nuestras emociones, si estamos tristes, ansiosos, estresados, etc. Porque todo esto va a tener una gran influencia en nuestra forma de comer y por tanto en nuestro peso y nuestra salud.

Se trata pues de despertar en cada uno de nosotros la capacidad innata que tenemos de satisfacer las necesidades alimenticias y nutritivas de nuestro organismo con el simple hecho de permanecer presentes y atentos mientras comemos, bebemos, realizamos la compra o preparamos nuestros alimentos.

Es alucinante comprobar cómo cuando aprendemos a conectar con nuestro cuerpo y nuestra sabiduría interior comenzamos a responsabilizarnos de nuestras propias elecciones en la comida, podemos elegir de qué forma queremos comer y, sobre todo, cuál es el motivo por el que lo estamos haciendo, ya que no es lo mismo comer porque nuestro cuerpo necesita energía o nutrientes que porque nos sentimos solos, tristes, estresados o enfadados. 

Nuestro cuerpo es sabio y se comunica con nosotros todos los días para decirnos lo que necesita

Cuando aprendemos a escuchar lo que nos tiene que decir se produce un efecto casi milagroso que nos lleva al equilibrio necesario para mantener un estado de salud y un peso corporal adecuado, solo se trata de aprender a escucharlo.

Pero.. ¿cómo se consigue eso? 

Bien, es cierto que requiere de un poco de práctica y también paciencia, pero los efectos positivos se notan desde el primer momento. 

La idea es llegar al punto en el que que consigamos ser capaces de crear una pequeña separación, como una pausa entre el estímulo que tenemos delante, un trozo de pizza por ejemplo, y la reacción que vamos a tener frente al mismo. Yo veo la pizza y la quiero comer pero entonces respiro hondo y me pregunto ¿realmente la necesito? ¿realmente me sentiré mejor si la cómo? ¿realmente mi cuerpo necesita este alimento?

 

Este es sólo un pequeño ejemplo, quizás ahora te parezca imposible, aburrido o incluso desesperante, pero cuando empiezas a aplicar estas prácticas a tu alimentación te puedo asegurar que tu vida da un giro de 180º. 

En la web de las maestras Jan Chozen y Char Wilkins con las que yo me he formado, hay unos consejos que he traducido del inglés para ti poniendo mi granito de arena. 

Te sugiero que pruebes a aplicarlos cuando tengas la oportunidad de disfrutar de una comida en solitario y en silencio y si esta situación no se suele dar, trata de encontrar el momento, verás como si eres constante empezarás a notar resultados rápidamente:

  • Cuando comas, prueba a dar bocados o cucharadas un poco más pequeñas de lo que acostumbras. Mejor retira de tu vista los recipientes de los que te has servido la comida, sírvete la porción que piensas que te vas a comer.

  • Trata de comer más despacito de lo que lo sueles hacer normalmente, presta atención a cada bocado y haz una pausa entre uno y otro, permite que los sabores se expandan por la boca antes de volver a poner otro pedazo en ella. Observa todo lo que pasa en ese momento en tu cuerpo y en tu mente. Pero no juzgues, simplemente observa.

  • Cuando aún vayas por el primer bocado párate un momento y pregunta a tu estómago ¿cómo estás de lleno? ¿Cuánta comida necesitas?

  • Sigue comiendo de acuerdo a la información que el estómago te ha dado, igual sólo necesitas dos bocados más para sentir la satisfacción que necesitas.

 

En el curso que estoy preparando para enero de 2017, realizaremos en grupo muchos ejercicios que te ayudarán a adoptar esta prácticas a tu vida diaria y podrás comprobar en tu propia persona todo lo que esta práctica tiene para aportarte.

La verdad es que este tema me apasiona y es mucho lo que me gustaría contarte, pero me temo que un solo post no es suficiente, así que espero que al menos hayas entendiendo de que va el tema y prometo entrar en profundidad más adelante.

Lo más importante es entender que esta práctica no debe percibirse como un deber o como una obligación más como ocurre cuando nos ponemos a dieta, sino que su belleza reside en que puede ser integrada poco a poco y que sus beneficios van a tener un impacto muy positivo en nuestras vidas desde el primer día.  

 

 
Gema Ramos Pinedo